Recuerdan inundación en Puente Moreno

 

 

 

 

 

 

A diez años de distancia.

JOSÉ JUAN GARCÍA/AVC

VERACRUZ

Ricardo Eduardo Márquez García salió de su hogar, ubicado en el fraccionamiento Puente Moreno, en Medellín de Bravo, a las seis de la mañana del 18 de septiembre del 2010 para ir a trabajar al Gran Café del Portal de la ciudad de Veracruz.

Esa mañana, Ricardo Eduardo se despidió como todos los días de su esposa Mireya y de su hija Ashley, de apenas ocho años de edad.

Sin embargo, no se imaginó que horas después tendría que regresar a salvar a sus seres queridos y su patrimonio, ya que las lluvias torrenciales que se registraron por el paso del huracán Karl por la zona montañosa central del estado originaron una creciente devastadora en la cuenca hidrológica del Jamapa, la cual provocó el desbordamiento de los ríos Jamapa y Cotaxtla y del Arroyo Moreno, convirtiéndose las aguas en una amenaza para las miles de familias que habitaban en los fraccionamientos Puente Moreno y Arboledas San Ramón.

“Nos avisaron que venía el golpe de agua”, cuenta Ricardo Eduardo, quien comenta que él y otros compañeros pidieron permiso en el trabajo para trasladarse a sus domicilios para poner a salvo a sus familiares y evitar la pérdida de muebles, aparatos electrónicos y demás patrimonio.

Márquez García narra que lograron pasar los retenes que las autoridades habían instalado para impedir que la población se acercara a la zona que horas después resultaría inundada por las aguas caudalosas.

Su suegra llegó a su domicilio ubicado en el Circuito Urano, del fraccionamiento Puente Moreno, a bordo de un taxi y se llevó a Mireya y a Ashley y a una mascota, en tanto que él se quedó para subir lo más posible de su patrimonio a la azotea.

Sin embargo, la familia perdió muebles, el refrigerador, enseres, los cuales fue imposible poner bajo resguardo por el poco tiempo que se tuvo para responder a la emergencia.

El nivel del agua rebasó el metro y cuarenta centímetros en el interior de la vivienda, aunque hubo otras casas que quedaron llenas de lodo.

Ricardo Eduardo recuerda con tristeza la inundación en el fraccionamiento Puente Moreno a 10 años de distancia, pues implicó perder parte del patrimonio que fue adquiriendo con el esfuerzo de su trabajo.

“Lo recordamos con mucha tristeza porque fue algo que no esperábamos, ni nos imaginábamos ese golpe de agua (…) Fue un episodio muy triste porque con esfuerzo te compras tus cosas para que vengan cosas de la naturaleza que no se espera uno y volver a empezar.”

Ricardo Eduardo permaneció en la azotea de su vivienda hasta que bajó el nivel del agua, alejado de su familia y cuidando lo poco que pudo rescatar porque hubo gente que se dedicó a la rapiña.

En el trabajo le dieron 15 días con goce de sueldo para que rehabilitara su vivienda. Recibió apoyo del gobierno, del Infonavit, pero también de gente altruista que se solidarizó con los damnificados.

“Iba gente a dar de comer después de lo que pasó, hubo grupos de chefs que dieron comida; dieron pinol, cloro, para limpiar las casas, dieron ayuda por parte del gobierno, por parte del Infonavit (…) Fue una inversión, hubo gente que lo perdió todo, no tuvo manera de entrar a la casa más que salvar a los familiares, hubo personas que perdieron todo, tuvieron que empezar de cero, es lo más triste, recordar”, insiste.

Márquez García estimó que el patrimonio perdido lo recuperó en aproximadamente ocho meses.

A una década del trago amargo, Ricardo Eduardo reconoce la importancia de hacer caso a las recomendaciones de las autoridades ante cualquier riesgo de desastre, como el hecho de contar con una mochila con los documentos importantes, con un radio, una linterna e incluso medicamentos y utensilios que pudieran servir ante una emergencia.

“Es horrible ver cómo viene el agua y no sabes a qué nivel va a quedar”, concluyó.