14 de Enero de 2026
Director Editorial Lic. Rafael Melendez | Director General - Dr. Rubén Pabello Rojas

Alerta IMSS por compras compulsivas

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  • Detrás de ellas hay una señal importante sobre cómo se están manejando las emociones

AGENCIAS
XALAPA

Comprar es parte de la vida cotidiana. Darse un gusto ocasional puede generar satisfacción y una sensación momentánea de bienestar. Sin embargo, cuando comprar deja de ser una decisión consciente y se convierte en una respuesta automática para aliviar el malestar, vale la pena hacer una pausa y reflexionar.

El término compras compulsivas describe un patrón de comportamiento en el que existe dificultad para controlar el impulso de comprar, incluso cuando no hay una necesidad real o cuando empiezan a aparecer consecuencias como endeudamiento, culpa o conflictos familiares. No se trata de un problema de salud mental en particular ni implica un diagnóstico clínico formal, pero sí de una conducta desadaptativa que puede generar malestar y afectar la salud mental.

En muchos casos, comprar funciona como un alivio temporal frente al estrés, la ansiedad, el aburrimiento o el ánimo bajo. Desde el punto de vista del funcionamiento del cerebro, el acto de comprar activa el sistema de recompensa, con la liberación de dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación, el placer y la expectativa de gratificación. Este efecto es pasajero, pero suficiente para que el cerebro aprenda a buscar de nuevo esa sensación, favoreciendo que la conducta se repita.

El riesgo aparece cuando la compra se convierte en la principal o única fuente de satisfacción emocional. Con el tiempo, el efecto placentero disminuye y puede surgir la necesidad de comprar con mayor frecuencia o intensidad. Más que centrarse solo en “dejar de comprar”, resulta fundamental explorar qué emociones se están intentando manejar a través de esta conducta y los posibles trastornos asociados a esta.

El Instituto Mexicano del Seguro Social promueve acciones de autocuidado y promoción de la salud mental, como la activación física, el manejo del estrés y el fortalecimiento de habilidades emocionales. En las Unidades de Medicina Familiar es posible iniciar una valoración integral del bienestar emocional y recibir orientación o referencia a servicios especializados.

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