Matrimonios igualitarios, una realidad Transparencia 3.0 Naldy Rodríguez

 

 

 

 

Como reza el refrán popular: “No se puede tapar el sol con un dedo”. Los matrimonios entre personas del mismo sexo se han realizado en el estado de Veracruz desde el 2014, tras ganarse el primer amparo en el que un Juez de Distrito declaró inconstitucional el artículo 75 del Código Civil en el estado.

Desde esa fecha, casi una docena de parejas se han casado por la vía civil, claro, después de que obtienen su amparo. Cinco años después, la posibilidad de reformar el Código Civil que data de 1932, genera escozor y posturas radicalizadas que no abonan a la inclusión, la tolerancia y la paz.

Para la iglesia católica, al menos la de Xalapa, el matrimonio no es un derecho humano. Se trata, dice, de una “institución natural”, por lo cual se opondrán a cualquier figura jurídica que se quiera implementar o configurar en el Código Civil.

En su comunicado dominical, los jerarcas católicos se dicen respetuosos de las personas “homosexuales o lesbianas”, como lo escribieron en su posicionamiento, pero se oponen tajantemente a que adquieran derechos... Y no se trata de uno solo, con el matrimonio se puede acceder a otros.

Sí es una cuestión de derecho y de derechos humanos. Los matrimonios igualitarios se están registrando, solo que para acceder a ellos, antes, las parejas deben pagar un abogado para que les tramite un amparo, el cual lo consiguen de facto. Esta figura jurídica, la cual se niegan a que se “desmantelen” los católicos, permite acceder a derechos como los sucesorios (una pensión, una plaza laboral o el pago de seguros e indemnizaciones).

Los derechos son para todas las personas, mayorías y minorías. ¿Por qué 28 mil parejas heterosexuales sí pudieron casarse durante 2019? Y ¿por qué otras tantas parejas del mismo sexo no pudieron hacerlo? Eso se llama discriminación.

Desde el primer amparo otorgado, el juez calificó al artículo 75 del Código Civil del estado de Veracruz como “discriminatorio, toda vez que atenta en contra del artículo primero de la Constitución”. Sí, con la Reforma Constitucional de 2011, de la cual seguimos hablando, la perspectiva debe ser desde los derechos humanos y el principio ProPersona.

En 19 estados ya hay matrimonios entre personas del mismo sexo, el último en sumarse a esa lista fue Oaxaca, en agosto de 2019, cuando  aprobaron –entre protestas– reformar el artículo 143 de su Código Civil para quedar como sigue: “El matrimonio es un contrato civil celebrado entre dos personas que se unen para realizar una vida en común y proporcionarse respeto, igualdad y ayuda mutua”.

La reforma  al Código Civil que proyecta la diputada Mónica Robles no sólo contempla la posibilidad del tan polémico matrimonio entre personas del mismo sexo, también plantea el reconocimiento del concubinato, el divorcio incausado, la pensión compensatoria, el reconocimiento de hijas e hijos. En general se modificarían 50 artículos en busca de la igualdad de las personas y la no discriminación.

Ojalá los diputados cumplan con su deber de aplicar los criterios más amplios y leyes más benéficas a todas las personas, con una posición neutral y sin presiones.

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