Personas con discapacidad, en pie de lucha por sus derechos  

 

 

 

 

Circo Inclusivo México recorre el país para enseñar importancia de ser inclusivos.

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XALAPA

“Tercera llamada, tercera llamada”, se escucha en el salón, se apagan las luces, y se encienden los sueños de niños y adultos, que presenciarán esta noche una mágica función de circo, con mimos y malabaristas muy especiales. Cuando escucha la presentación de su número, Mario corre hacia el centro del escenario, apenas pisa el cuadro una luz blanca lo ilumina y lo sigue a donde va, mientras decenas de manos aplauden felices. Junto con otro joven comediante montan un sketch de payasos que recuerda la época de Cantinflas y Medel, quienes hacían reír con un intercambio de palabras y dobles sentidos, sin salirse del humorismo blanco. Y la gente ríe mucho con su actuación, en donde hay empujones, caídas, codazos, abrazos y muchas situaciones chuscas que ya no se ven en la actualidad. Mario Tello García forma parte del Circo Inclusivo México, integrado por doce personas con discapacidad, creado en la Ciudad de México, y que a base de esfuerzo y dedicación, intenta romper las barreras de la exclusión. La discapacidad debe verse como algo natural Los pedagogos Diana y Francisco Monforte Carballo, directores del proyecto, señalan que decidieron montar este circo inclusivo a raíz de que tienen un hermano discapacitado, Eduardo, quien también forma parte del espectáculo, y a quien vieron crecer y les enseñó a ver la discapacidad como algo natural. “Justamente nosotros trabajamos la inclusión para dejar de hacerlo en algún momento y admiramos la lucha que están haciendo las personas con discapacidad para romper con todo eso que mencionas, nosotros como que somos los portavoces, ayudamos, pero los que están echándole muchas ganas son las personas con discapacidad, en sus derechos a crear nuevas leyes”, expresa Diana. Lejos de echar culpas, Francisco Monforte prefiere ver la actitud de rechazo de la sociedad hacia las diferencias y la diversidad como consecuencia de querer ignorar todo aquello que nos es diferente y nos lleva a levantar barreras. “No sabemos cómo convivir, yo ya no me frustro tanto, pienso que la persona que no incluye es porque no sabe cómo hacerlo”. Y señala que si existen grupos llamados vulnerables, sean personas discapacitadas, adultos mayores, en situación de calle, o mujeres violentadas, lo son porque no hay inclusión ni comprensión en la sociedad y el chiste es entenderlo. Quiero ser famoso Mientras tanto Mario es ajeno a todo esto, se siente feliz de salir al escenario, recoger aplausos, y destaca que antes que todo disfruta mucho estar rodeado de amigos, “estamos muy orgullosos y contentos”. De 36 años, señala que aunque ya es un artista completo, le gustaría ser más famoso de lo que ya es y manda saludos y abrazos a su padre y a su hermano, “besos a todos, los quiero mucho, quisiera que estuvieran aquí pero como ellos trabajan ni modo”. Y concluye: “Me gustaría hacer más payasos, hacer más magia y que la gente se ría conmigo”.