17 de Mayo de 2022
Director Editorial Lic. Rafael Melendez | Director General - Dr. Rubén Pabello Rojas

La Noria se acostumbró a la vida sin el Museo Dolores Olmedo

 

 

 

 

 

 

 

 

ALIDA PIÑÓN/ EL UNIVERSAL

CIUDAD DE MÉXICO

En las calles aledañas al Museo Dolores Olmedo, en Avenida México 5843, en La Noria, Xochimilco, la vida sigue su curso. Frente al recinto que resguarda la colección más importante de las obras de Diego Rivera (148) y de Frida Kahlo (36), así como piezas de Angelina Beloff, Pablo O’Higgins, Renate Reichert y arte popular, hay una gasolinera donde han notado que el recinto cerró desde hace un año y 9 meses porque las largas filas del fin de semana, los camiones repletos de estudiantes y las camionetas con turistas nacionales y extranjeros se fueron de un plumazo.

El Dolores Olmedo fue de los primeros recintos culturales en cerrar sus puertas en marzo de 2020 debido a la pandemia de COVID-19. No volverá a abrir, al menos no como recinto museístico, sí como centro cultural y como sede del fideicomiso.

La razón es que en uno de los inmuebles a la entrada de donde estuvo la Feria de Chapultepec se construirá su nueva sede, en la cual estarán las obras de Frida Kahlo y Diego Rivera, que son las más importantes de su colección.

Los vecinos de Xochimilco, dicen, no están dispuestos a trasladarse al poniente de la ciudad para volver a ver las piezas. Mientras que los comerciantes de la zona han encontrado la manera de continuar con sus negocios sin el turismo que cada fin de semana atraía el lugar.

Luis trabaja en la gasolinera que está enfrente de las puertas, sólo entró una vez, por curiosidad. Es oriundo de Xochimilco, pero, dice, nunca le llamó la atención. Sin embargo, el día que se animó a conocerlo fue sorprendido por los jardines, por los pavorreales y los xoloitzcuintles.

"Sí se nota que ya no está, hay menos tráfico. Los fines de semana se hacía un relajo por los carros y los camiones. Pero todo sigue muy tranquilo. Sí estaba bonito, los jardines, los animales. Pero el día en que de verdad había un chingo de gente era en Día de Muertos, ahí sí, para que veas, filas, gente, mucho movimiento alrededor”, cuenta Luis.

Aquellos días de noviembre, con la Ofrenda Monumental y el Altar de Muertos, son inolvidables para La Noria. Tradición que en este 2021 ya se mudó a Chapultepec. En el puesto de barbacoa, a tan sólo unos metros de la cuchilla en la que se encuentra enclavado el museo, está Martha:

"Nosotros venimos de Milpa Alta, nunca entramos, no nos dio curiosidad, venimos a trabajar y nos dedicamos a la venta de la barbacoa, pero como estamos cerca, la gente venía a almorzar antes o después de entrar, pasaba por aquí mucho extranjero, se notaba que no eran ni de por aquí ni del país. El día de más gente, que había colas y mucho tráfico, era Día de Muertos, nos contaban que había actividades y ofrendas".

—¿Y las ventas bajaron?

—Pues sí, pero por la pandemia todo se apagó. Ya ahora las cosas son casi normales —responde.

—¿Ya no se nota que está cerrado?

—Pues no, en realidad no. La gente ya regresó a hacer sus cosas, hay días buenos, días malos, como siempre —cuenta.

Arturo Villanueva trabajó durante ocho años como jardinero del Museo, con la pandemia, recuerda, de la docena de jardineros sólo quedaron cinco. Él fue uno de los que tuvo que irse. Hoy, en la contra esquina del Dolores Olmedo, puso un puesto de garnachas, a donde ha llegado uno que otro despistado.

"El mes pasado tuve unos clientes que dijeron que venían a ver la ofrenda, traían su boleto; les comenté que el museo llevaba más de un año cerrado y que sí había reabierto, pero en Chapultepec, no me creyeron, fueron a cerciorarse. En balde dieron la vuelta hasta acá", dice Arturo.

Arturo es uno de los pocos lugareños que extrañan el museo: "Era muy bonito, había pavorreales, xoloitzcuintles, gansos, había incluso una gallina, que por cierto se murió porque un día quiso imitar a los pavorreales y se aventó de una barda, no vuela, se murió, le tuvimos que decir al director. Mis sobrinos, niños y adolescentes iban mucho, les gustaba, había actividades, estaban en los jardines. Era un buen lugar. Si lo reabren como centro cultural quizá no le vaya tan mal, no sé hasta qué punto la gente venía a ver las obras".

¿Tú irías a la sede de Chapultepec?, se le pregunta. "No, para nada. Está muy lejos. Implicaría mucho tiempo de traslado, gastos... definitivamente no iría".

Stephanie, dice, ha vivido frente al Museo toda su vida. En diciembre, en una pequeña esquina de la cuchilla, monta un pequeño negocio de piñatas y otros adornos de temporada. Entró un par de veces, pero recuerda que la mayoría fue por tareas escolares de sus hijos, más que por un interés personal.

"Ha pasado tanto tiempo cerrado que ya no notas que no está, si no volviera no creo que cambien mucho las cosas por aquí, pero estaba muy bonito, había animales. Las ventas se han ido acomodando poco a poco, pero es que el año pasado como ni hubo posadas, pues fue normal que las ventas bajaran", dice Stephanie.

—¿Y visitaste los cuadros de Frida Kahlo y Diego Rivera?

—Sí, alguna vez los vi.

Junto al Museo hay una zona de edificios, ahí vive Lorena: "Me mudé hace poco, sí sabía que había un museo y que ahí había cuadros de Frida y de Diego, pero fuimos hasta que unos familiares nos dijeron que querían ir. Lo recuerdo, era muy bonito. Quizá porque lo tienes tan cerca no valoras del todo. En Semana Santa y Día de Muertos era muy notorio que algo había porque la gente y el tráfico se multiplicaban".

El tráfico, el "gran problema" que se resolvió, dice un señor mientras come tacos de birria. "Aquí las calles son estrechas, no tenía estacionamiento, todo mundo buscaba lugar, se quedaban arriba de las banquetas, un desmadre. Yo la verdad nunca entré, ¿para qué? Eso es para otra gente. Ahorita ves tráfico porque es diciembre, muchos van de paso para arriba, pero entre semana las cosas son más tranquilas".

El pasado 25 de noviembre, el arquitecto Fernando González Gortázar, en entrevista con Adriana Malvido para El Universal, apuntó, a propósito del Dolores Olmedo, "que un museo está compuesto por su patrimonio, por su contexto, por su edificio, no es lo mismo ver las colecciones del Olmedo en medio de un jardín paradisiaco en un barrio popular, que verlo en el centro de Disneylandia, como parece ser la idea".

Y sí, esa es la idea.

Dolores Phillips Margain, directora ejecutiva del Museo, confirmó a este diario que en Aztlán, el nuevo parque urbano que reemplazará a la Feria de Chapultepec, a cargo de la empresa Mota Engil México, con una inversión de 3 mil 639 millones de pesos, tendrá una nueva sede, mientras que en La Noria el edificio será sede del fideicomiso.

"Vamos a traer la colección al parque Aztlán, pero La Noria se queda como la sede del fideicomiso. Allá habrá actividades, talleres, apoyo a artesanos. Parte del fideicomiso es educación; doña Lola —mi abuela— era la que tenía esta idea", aseguró.

Aunque no hay fecha definida para la apertura del museo, la intención es que sea en 2024; tampoco se ha elegido qué arquitecto lo construirá: el Museo y Aztlán harán una convocatoria. Y el nuevo concepto de museo, o de negocios, plantea traer "cosas modernas". "Es meter habilidad, cultura, nuevas generaciones, el arte es como todo: hay que saberlo apreciar. Por eso es que queremos que haya talleres otra vez; por eso La Noria no desaparece, La Noria seguirá", dijo.

Martha también vive a un costado del museo. Esa idea de talleres y actividades, sin las salas de exhibición dedicadas a una de las más importantes colecciones de Frida Kahlo y Diego Rivera, es triste, pero "¿qué se puede hacer? Yo iba mucho con mi marido, nos gustaban las ofrendas, pasar un ratito por ahí. Trasladarnos ahora a Chapultepec a ver las piezas no es algo que se me ocurriría, quizá si anduviera por allá. ¿Van a cobrar? No sé. Sí lo extrañamos, pero uno extraña muchas cosas y a todo se acostumbra uno, menos a no comer", dice.

¿Si las obras de Frida y Diego no regresan, pero las ofrendas sí, seguiría yendo al Museo?, se le pregunta a Martha. "Sí, claro, era de lo más bonito, muchas actividades, mucha gente", responde.

Es fin de semana en La Noria. La vida sigue su curso. En la paletería de la esquina, en la tienda, en las franquicias de comida rápida, en el sitio de taxis, en las calles, en todos los lugares aledaños hay recuerdos vivos del Dolores Olmedo y un reconocimiento claro de que ahí, por años (desde 1994) se exhibieron obras de grandes artistas, piezas prehispánicas y arte popular, o que hubo exhibiciones como la del Musée de L’Orangerie que atrajo a miles. Muchos no extrañan, algunos sí, pero "a todo se acostumbra uno, menos a no comer".

SOBRE EL RECINTO

El Museo Dolores Olmedo se inauguró el 17 de septiembre de 1994. Su fundadora fue María de los Dolores Olmedo.

Ubicación. Está en una hacienda agrícola del siglo XVI, en la alcaldía de Xochimilco.

Cerrado desde marzo de 2020 debido a la pandemia.

Colección. Tiene el acervo más numeroso de obras de Frida Kahlo y Diego Rivera (148 piezas del muralista y 26 de la pintora).

En su acervo hay pinturas y dibujos de Rivera: "Retrato de Lola Olmedo (La tehuana)" y "Retrato de Irene Phillips". De Kahlo destacaban: Hospital Henry Ford", "Autorretrato con changuito", "Unos cuantos piquetitos".

Muestras. Cada año monta tres exposiciones temporales monumentales: el Altar de Dolores, los Judas y el Altar del Día de Muertos.

El director general del museo es Carlos Phillips Olmedo. Junto a sus hijos, Dolores, Guadalupe, Carlos y Fernando, integra el comité Técnico del Fideicomiso del Museo, en el que se establece que la colección no podría salir de su sede original.

En octubre pasado Dolores Phillips Margain, directora ejecutiva, aseguró que Aztlán será la nueva sede del museo y que La Noria será la sede del Fideicomiso.

No hay fecha definida para la apertura del museo, la intención es que sea en 2024.


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