20 de Septiembre de 2021
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Mi trabajo con la cerámica es un proceso de introspección: Lucero Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

TANIA RIVERA/AVC NOTICIAS

XALAPA

En 2019 la arquitecta y gestora cultural Emma Luisa Lucero Fernández abrió las puertas de El Toque Cerámico. El objetivo era crear un espacio destinado a la experimentación con diferentes lenguajes artísticos, pero sobre todo, con la cerámica.

En entrevista para AvcNoticias, la también ceramista destacó la importancia de sensibilizar al público sobre el arte y precisó que una parte fundamental de la gestión cultural es que los creadores estén dispuestos a entrar en esta dinámica de sensibilización con el público.

ENTENDER EL PROCESO TE DA LA OPORTUNIDAD DE ACERCARTE

Lucero Fernández se formó como artista dentro de la arquitectura, lo que la llevó a fundar la escuela Gestalt de Diseño. La ceramista comenta que el tránsito hacia la cerámica llegó por su inclinación al diseño, lo cual despertó con mayor fuerza al acudir a un lugar en donde daban una clase gratis de este arte, “yo vi en ese taller cosas muy bellas fuera de lo que había experimentado”, comenta.

Sin embargo, al preguntar dónde se vendían estas bellas piezas, se topó con que frecuentemente, “(cuando) tú dejas tus piezas en venta siempre era en lugares donde estaba arrumbada la pieza, no se le daba prioridad”. Su vena gestora rápidamente pensó en una solución y así fundó una tienda especializada en cerámica en el centro de Xalapa, muy cerca de la Galería de Arte Contemporáneo.

Aunque a la tienda le iba bien, a Lucero Fernández le llamó otra de sus facetas: la pedagogía. Así que se embarcó en un proyecto educativo y tuvo que desistir de la tienda, pues requería mucho tiempo para “sensibilizar a los otros de los procesos. Hasta la fecha, aquí en Xalapa nos siguen preguntando las personas qué es (la cerámica)”.

Lucero Fernández expresa en ese sentido que en México hay una amplia y reconocida tradición de cerámica a baja temperatura, pues en zonas alrededor de Xalapa es usual este arte, más el proceso a alta temperatura apenas está surgiendo con toda su fuerza en fechas recientes.

“La alta temperatura es un proceso en el cual yo digo que no tiene muchos años de haber expandido en México, tenemos una generación que empezó a trabajarla y mucho menos en la parte artística. Podemos decir que la comunidad es como un árbol genealógico, que tiene la pasión, así le decimos, y aunque es muy trillado, nos atrapa el barro... estás trabajando en un taller, pero tienes otras necesidades de expresión y tienden a hacer su taller, eso es por lo que crece tanto el grupo de ceramistas”.

Con relación a la sensibilización de los procesos, la ceramista detalla que es una parte fundamental, pues “te da la posibilidad de acercarte a ella (a la pieza) desde otro punto de vista”, pero también puntualiza que la poca sensibilidad que hay en el común del público. “Hace que nuestro trabajo se dificulte para venta”, ya que al juzgarlo erróneamente como algo cotidiano, también se cree que el valor es menor.

MI TRABAJO ES UNA BÚSQUEDA

Algunos artistas batallan para explicar en palabras su propuesta estética, sin embargo Lucero Fernández describió la suya como una “búsqueda”, “cada uno de nosotros y creo hablar en todos los que hacemos esto, es la búsqueda… es todo un proceso de introspección”.

Además, Lucero comparte que muchos ceramistas llegan desde otras disciplinas y otras personas simplemente tienen interés en acercarse al arte, pero la mayoría comparte que “queríamos experimentar y ver qué podemos hacer… esto nos da una visión muy extensa, bonita de cómo acercarnos a esta técnica”.

Focalizando más en su trabajo individual, a la ceramista le gusta destacar la interacción desde lo lúdico. Pone como ejemplo, piezas de su serie de tazas y platos, en donde desarrolló unas tazas que tenían que ser colocadas de manera especial en el plato para sostenerse, un poco emulando el juego que suele darse mientras uno está tomando un café con algún amigo y está platicando y sosteniendo la taza en la mano.

Finaliza su reflexión sobre el proceso creativo agregando que busca también “la parte arquitectónica, me gusta mucho lo octogonal y la parte orgánica, que la aprendí con la cerámica… mi trabajo es una búsqueda con lo que tenga a la mano y experimentar, esto es lo que hacemos”.

GESTIÓN CULTURAL EN XALAPA NECESITA RESPONSABILIDAD DE LOS CREADORES

La ceramista reconoce que Xalapa es una ciudad que suele denominarse “cultural”, aunque enfatiza en que este “es un discurso de hace muchos años y dependió de la parte política”.

Si bien hoy en día se mantienen las expresiones artísticas en la capital y además, se cuenta con el gran escaparate que son las redes sociales, para Lucero Fernández la columna vertebral de la dinámica cultural es el creador “lo que me toca a mí como creador es mi responsabilidad de sensibilizar, acercar y darme a conocer”.

 La gestora cultural apuntala también que el que Xalapa sea considerada una ciudad cultural puede ser hasta cierto punto contraproducente para los artistas y creadores, pues el público está acostumbrado a que “es barato, casi gratis llenarse de cultura, y eso va encontra de los creadores, porque si tú ya cobras o no van o te dicen que es muy caro”.

Por lo anterior, Lucero Fernández reiteró que la gestión cultural en Xalapa debe “seguir, pero con una responsabilidad del creador… Mientras el creador no asuma su responsabilidad, no van a poder hablar por mí (ellos) o por otros”.

Es decir, que el creador debe asumir su responsabilidad “aprender a hacer redes, mercadotecnia, esa es parte de la gestión, que es igual de importante que las habilidades en la técnica”.

Ejemplo de lo que queda por hacerse son los bazares, ferias y mercados que están proliferando en la ciudad, pero “ahí están faltando gestores” y aunque Lucero reconoce que es una labor difícil, considerando ahora la dinámica inestable del semáforo epidemiológico, está segura de que puede hacerse.

EL TOQUE CERÁMICO

Lucero Fernández es fundadora del taller El Toque Cerámico, donde junto con la también ceramista Doris Gómez se propuso crear “un espacio de convivencia en donde nos pudiéramos acercar hacia la cerámica, pero sin la necesidad de ser ceramista, que esa es también una polémica en los que hacemos cerámica, ni te tengo que llevar a exponer, simplemente que disfrutes hacer cerámica, esa fue nuestra idea porque además así llegamos mi amiga y yo”.

Esa idea se desarrolló hasta que en 2019 se afianzaron de manera estable, incluso participando en la Feria de la Cerámica organizada por el Instituto Veracruzano de la Cultura.

Una de las mejores experiencias que han tenido en el taller fue incorporar a una estudiante de artes plásticas que quería probar en el modelaje y tridimensionalidad, y gracias a ello obtuvo una beca como artista en esta disciplina, “es una experiencia muy gratificante, el contribuir a la experiencia de alguien, que no conocía el proceso… eso es muy satisfactorio como taller, para mí es un éxito”, relata Lucero.

Sin embargo con la pandemia definitivamente tuvieron que cerrar y retomarse a finales del 2020, pero eso le ha ayudado a la ceramista a darse cuenta del valor que tiene el arte para la salud mental, pues El Toque Cerámico desde sus orígenes pretendía “contribuir con esta parte terapéutica”.

“Un espacio propio en donde te dejas sentir, hacer, en un ambiente amable, estético, en el que estés trabajando, es otra cosa. Lo que yo sí invito es que se acerquen a hacer actividades artísticas, tengan la edad que tengan, tengas la condición que tengas, acercarse al arte, porque el arte es para todo… Es una necesidad para el mundo, para nuestro círculo cercano acercarnos al arte”.


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