4 de Abril de 2025
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Un reto, el cambio de alimentación en escuelas

 

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EL UNIVERSAL

CIUDAD JUÁREZ

La entrada en vigor de la ley que prohíbe la venta de comida chatarra en las escuelas públicas ha sido un cambio complicado para quienes administran los puestos de alimentos dentro de los planteles en Ciudad Juárez, Chihuahua.

En testimonios recabados por EL UNIVERSAL se logró constatar cómo los encargados de las tienditas escolares trabajan para adaptarse a la nueva dieta, al tiempo que estos primeros días de transición han visto una baja en sus ingresos.

Señalan que anteriormente llegaban a ganar en algunos planteles hasta mil 200 pesos diarios por turno (matutino y vespertino), pero en esta semana sólo obtuvieron 200 pesos en ventas.

Sergio Zúñiga, quien administra un pequeño puesto en la Escuela Primaria Arcadio González en Ciudad Juárez, reconoce en entrevista con El Gran Diario de México que la medida de eliminar la comida chatarra es buena para cuidar  la  salud de los estudiantes.

Sin embargo, indica  que tanto ellos como los menores aún no logran adaptarse al cambio.

"Andamos un poco desorientados con esto, esperemos que pasando estos días se normalice y los niños vayan adecuándose y comiendo saludable", expresa Sergio.

En el puesto que  administra antes vendían alimentos chatarra como papitas, dulces, jugos azucarados, refrescos, pizzas y burritos, pero ahora  tuvo que cambiar el menú incluyendo un sándwich saludable, jugo y agua natural, frutas, verduras y demás alimentos sanos.

"La verdad representó un gasto alto porque para hacer la comida saludable todo está bien caro, ahorita los niños vienen con cinco pesos y no se ajustan a los precios que  tenemos", indica.

Los precios que se están manejando en este puesto van desde los 10 pesos hasta los 25 por  alimentos como el sándwich saludable o fruta con yogur.

"Los combos escolares cuestan entre 40 y 45 pesos ahora. La verdad la venta ha sido mucho muy baja, sentimos el cambio bastante fuerte. Un ejemplo, si al día ganaba mil pesos, ahora saqué 200, fue un cambio muy drástico", explica.

Los menores son a los que más les cuesta adaptarse. Se constató que muchos llegan a la tienda escolar pidiendo lo de siempre: papitas, paletas, chocolates o algún otro dulce, pero ya no hay nada de eso.

Acompañan a colectivos escolares

La Secretaría de Educación y Deporte (SEyD) en Chihuahua trabaja con planteles de educación básica, tanto del subsistema estatal, como del federalizado, para brindar acompañamiento a los colectivos escolares ante los nuevos lineamientos en materia de alimentación.

Estas nuevas normas publicadas por la Secretaría de Educación Pública (SEP) prohíben la venta de alimentos ultraprocesados y con bajo valor nutricional en los planteles, a fin de garantizar una alimentación saludable y contribuir a la prevención del sobrepeso y la obesidad infantil.

Actualmente, la SEyD impulsa acciones como la inclusión de contenidos sobre nutrición y educación para la salud en los planes de estudio, así como la capacitación del personal docente y administrativo.

Además, incluye la organización de actividades deportivas, artísticas y culturales, la implementación de mecanismos de vinculación con expertos en salud y campañas informativas dirigidas a alumnos, docentes y familias, entre otras actividades.

A la par, en Ciudad Juárez inspectores de la Dirección de Regulación Comercial iniciarán el lunes operativos de vigilancia en el exterior de las escuelas para verificar que los vendedores que se apostan en estos espacios no comercialicen alimentos chatarra, para que la medida se aplique de forma correcta.

La responsabilidad es de los padres, dicen vendedores

A pesar de que las cooperativas escolares ya aplican la prohibición de vender alimentos ultraprocesados y comida chatarra, afuera de los planteles persisten los vendedores ambulantes con frituras y todo tipo de dulces, pues dicen que la responsabilidad de que los estudiantes no ingieran estos  productos no debe recaer en ellos, sino en las madres y padres de familia.

Algunos vendedores piden no ser satanizados y obligados a dejar de comercializar sus productos, y aseguran que sus ventas han comenzado a reducirse.

"Las autoridades de la escuela no nos han pedido que nos retiremos o que vendamos otro tipo de alimentos. Pero creo que no deberían de hacerlo, ya que uno trata de vender lo que puede para poder subsistir", dice Isabel, de 76 años, quien tiene más de 25 años de vender afuera de la Escuela Primaria Coronel Silvestre López.

Afuera de ese plantel se concentran al menos una decena de puestos que ofrecen frituras de todos los tamaños y sabores, chocolates, refrescos, gorditas de chicharrón y quesadillas fritas en un aceite ennegrecido.

Los estudiantes dicen que desde el lunes pasado en la cooperativa de la escuela les venden frutas, verduras, palomitas de maíz, yogur natural  sin sellos o leyendas, tortas de pollo o de frijoles, gelatinas con frutas y alegrías, entre otros productos libres de azúcares.

A Juan Carlos, quien cursa el quinto grado de primaria, le preocupa cómo van a celebrar el 30 de abril, pues antes les daban pizzas, hamburguesas y tacos, sin que faltara su bolsa de dulces, galletas y chocolates.

"Ahora no sé qué nos van a dar, porque en la escuela ya no podemos comer golosinas", lamenta el niño de 10 años, quien menciona que su madre le manda de lunch papaya, huevo con jamón y una botella de agua.

Isabel, en  su puesto de dulces, dice que  no sustituirá su mercancía por alimentos saludables, pues considera que "la responsabilidad de que los niños y niñas no consuman comida chatarra no es de nosotros, sino de los papás. La gente como nosotros, que vende sus productos, debe seguir vendiendo lo que quiera".

Insiste en que "el problema está en casa, donde los padres son muy permisivos con sus hijos e hijas al dejarlos comer galletas, que cenen cereal, que coman pan y donas. Entonces, obviamente eso va contribuyendo a un proceso de obesidad, que sí es verdad y que sí tenemos que tomar en cuenta", expone la vendedora.

Dice que si los padres comienzan a generar buenos hábitos alimenticios a sus hijos desde una edad temprana, eso hará la gran diferencia.

Afuera de la Secundaria 158 Gabino Barreda la vendimia también prolifera. Desde hace 20 años Noelia tiene su puesto y también comenta que no se debe "demonizar" a los productos chatarra ni a los vendedores.

"Tampoco hay que satanizar este tipo de productos, porque todos los hemos comido. Pero la diferencia es cuánto y cada qué tiempo, porque no todos los días podemos comerlos porque nos acaban enfermando", advierte.

Considera que "es necesaria una campaña de concientización dirigida a los padres de familia para que ayuden a sus hijos a crecer más sanos".


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