Los Políticos - Salvador Muñoz - Gregorio

 

Pero no por ello estoy exento de solidaridad y sobre todo de respeto para quienes hacen del periodismo un ejercicio de vida…

Sí, porque el periodismo debe ser eso, un ejercicio de vida y lamentablemente para Veracruz, para México, se está significando un ejercicio de muerte.

Es difícil escribir ante el riesgo de que sean las vísceras las que tomen el teclado y arrojen sobre el texto tanta impotencia, tanto coraje, tanto, tanto, que dejo que pasen unos minutos más antes de que me gane la rabia.

Por eso, es mejor dejar unos momentos para que se enfríe la cabeza, se respire profundo y se afloje ese pinche nudo en la garganta que te hace recordar a otros amigos que han sido víctimas de haber ejercido solamente su trabajo…

Retomo aire y mejor empiezo de nuevo.

Mis letras están de luto, otro compañero ha muerto. ¿Qué se necesita para ser columnista? Poco. ¿Qué se necesita para ser reportero? Mucho: investigar, preguntar, cuestionar, señalar, o dijera una maestra cuyo nombre se me escapa, quitar poco a poco las capas de la cebolla bajo el riesgo de que ello te haga llorar.

Insisto, no conocí a Gregorio, tampoco su trabajo, pero conocí el de Regina Martínez, que también era reportera, y eso no cualquiera, columnista, ¡cualquiera!

Y más aquel columnista al servicio de un sistema, donde su geografía política no nos permite entender las maravillas de lo que pregona porque por más que uno atisba, pregunta, señala y cuestiona, no alcanza a encontrar ese mundo perfecto donde no pasa nada.

Ni modo de decirles ¡pinches jodidos! porque no lo están, pero tampoco sería ético señalar a estas vacas sagradas del periodismo, aunque no sé si sea justo.

Por eso vuelvo a dejar unos momentos ese teclado que quema los dedos para que se enfríe la cabeza, se afloje ese nudo en la garganta y reflexione mejor las cosas…

Más tranquilo, más sereno, mejor reinicio...

Mis letras están de luto, otro compañero ha muerto. “Otro”, pronombre indefinido, “uno más”, reporta la definición. Gregorio no debe ser una estadística fría, sino un nombre que queme, como lo es Regina, Víctor Báez, Milo Vela, Guillermo Luna, Gabriel Huge, Yolanda Ordaz, por citar los que recuerdo, que también eso es grave, no porque los olvide, sino porque ya son muchos…

Nombre que queme no sólo para nuestras autoridades, para sus victimarios, para quienes se dicen periodistas por el hecho de saber escribir sin entender el periodismo, allá, en el campo, con la gente de carne y hueso, como muchas veces, dicen los que conocieron a Gregorio, así lo hizo…

Hoy, mis letras están de luto, ya no quiero otro compañero muerto.

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