SIN TACTO - En Apoyo a Gregorio - Sergio González Levet

SIN TACTO - En Apoyo a Gregorio - Sergio González Levet

Sin tacto

Por Sergio González Levet

En apoyo a Gregorio

No hace mucho escribí aquí algunas reflexiones sobre lo que pienso que es el desempeño profesional del periodismo, y advertía a los compañeros reporteros, a algunos columnistas y a ciertos articulistas que se debe tener sumo cuidado en el ejercicio de la crítica, sobre todo para no caer en la tentación de pasar del señalamiento contra acciones de Gobierno al insulto personal contra algún funcionario.

Como era de esperarse, recibí varios insultos de personas que tomaron como afrenta mis señalamientos. Como soy muy persistente y tozudo -necio, dicen en mi casa- insisto en el tema, porque en estos momentos en que la relación de los trabajadores de la comunicación con el Gobierno está muy tensa debe tenerse un gran cuidado en ejercer la crítica de la manera más profesional posible.

Es muy fácil atacar, señalar, gritonear, exigir… insultar. Es fácil y es inútil.

Es más difícil pedir, razonar, requerir, instar. Es más difícil, pero útil.

El grito nos hace sentirnos bien en lo inmediato, porque el organismo desfoga tensiones a través de ese procedimiento. Pero como es una acción que tiene que ver con las emociones y no con el razonamiento, no llega más allá del exabrupto, de la explosión.

Todos los que nos englobamos dentro de la amplia definición de periodistas (reporteros –que son los periodistas propiamente dichos y los que tienen mayor derecho a ser llamados así-, editores, columnistas, caricaturistas, articulistas permanentes u ocasionales, dueños de medios) estamos preocupados en Veracruz por la suerte del compañero Gregorio Jiménez de la Cruz, quien fue levantado el pasado 5 de febrero y hasta el momento de redactar estas líneas continuaba desaparecido (el secretario de Gobierno Erick Lagos no se había aguantado las ganas, o quiso ganar la nota, y declaró el domingo por la noche que la solución del secuestro era ”cuestión de horas”; ojalá que para este momento ya haya habido alguna noticia buena).

Estamos preocupados, y muchos se sienten molestos, enojados contra el Gobierno del Estado, porque es la instancia que tiene la responsabilidad constitucional y los recursos para dar solución al caso.

Y digamos que tienen alguna razón, pero lo que resulta irracional es pasar de la exigencia justa a la acusación superficial, al insulto.

Los desaforados solamente están causando un ruido estorboso que no sirve a ningún fin. Pasan automáticamente del enojo a la furia, cuando lo que necesita Gregorio en este momento es que se actúe con eficiencia, con una eficiencia similar a la que se exige a las autoridades.

Pedir de manera razonable (que no quiere decir de ninguna manera que se abandone la exigencia de resultados), escuchar las informaciones y los razonamientos de los investigadores, aportar ideas y datos si se tienen, es lo mejor que se puede hacer en este momento álgido para el colega de Coatzacoalcos.

Ojalá que todo sea o haya sido para bien.

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