CLORADOS III, LA IMPUNIDAD

CLORADOS III, LA IMPUNIDAD

Elizabeth Aviña. Coatzacoalcos, Ver. A un año de la explosión de Clorados III, las cosas no han cambiado mucho en la zona industrial del sur de Veracruz.

Las carreteras que llevan hacia los monstruos convertidores de la materia prima presentan baches, son por poco, intransitables.

Pese a que una semana después del incidente ocurrido el miércoles 20 de abril del 2016 se iniciaron las tareas de limpieza, las torres de hornos de Clorados III permanecen calcinadas pues aún no han sido desmanteladas.

El único cambio que hay es el de las casetas de las entradas, esas fueron pintadas con los colores oficiales de Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV).

Una presunta fuga de gas y los chispazos que desprendieron los trabajos que realizaban los obreros en el área de hornos, desencadenó esta tragedia que ocurría por segunda ocasión a 25 años del primer incidente.

MUNDO NUEVO, LA CONGREGACIÓN MÁS AFECTADA POR EL DESASTRE

Mayra Rodríguez, agente municipal de la Congregación de Mundo Nuevo perteneciente al municipio de Coatzacoalcos, confirmó que, a la fecha, el Gobierno Estatal no ha cumplido con los apoyos que prometió a todos los obreros que quedaron desempleados tras el desastre de clorados.

A principios del 2017, una comitiva tomó los datos de todos los que en busca de subsistir tomaron durante más de seis meses la caseta de peaje del puente Coatzacoalcos I para botear y tener dinero cada día. 

Tras su desolojo, se les prometió su adhesión a programas federales y municipales que los dotaría de despensas y más, aunado a ello, se dijo que se abrirían bolsas de trabajo para ellos y aunque hubo una feria de empleo, de los demás apoyos no han sabido nada hasta el momento.

Por su parte, los familiares de las ocho personas que vivían en Mundo Nuevo y fallecieron recibieron una compensación económica, asimismo, otros cinco que lograron sobrevivir también obtuvieron una compensación.

Con esto, algunos de ellos se hicieron de placas de taxis o emprendieron un negocio para poder seguir subsistiendo.

“La vida cotidiana de esta congregación fue afectada porque el 80 por ciento de los habitantes depende de la zona industrial porque no hay empleo y ya ves que no hubo reactivación de la planta, por eso, la gente ha emigrado para buscar mejor calidad de vida”, afirmó la agente.

Lo único que hizo la empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo (PVM) por Mundo Nuevo, fue reactivar dos pozos de agua en el agua, esto para beneficio de sus habitantes.

Por su parte, el Gobierno Municipal de Coatzacoalcos, becó a 15 menores de edad hijos de los afectados y fallecidos por la explosión.

Cabe mencionar que algunos de los sobrevivientes han sido extorsionados por personas desconocidos, esto al creer que las compensaciones obtenidas por PVM son cuantiosas sumas de dinero.

(RELATIVA)

TESTIMONIOS DE DOLOR

En la casa marcada con el número 9 de la calle Juan Osorio en Mundo Nuevo, a la felicidad le falta una pieza.

Y es que el pasado 20 de abril del 2016, la señora Teresa de Jesús Sánchez Carrillo perdió a uno de sus hijos.

Al llegar a su domicilio, la mujer nos recibió amable, entera. Dejó la lavadora encendida y metió unas mudas de ropa más, para inmediato invitarnos a tomar asiento.

-Señora, vinimos a platicar con usted-

-claro, siéntense-

-Señora, tendrá alguna fotografía de su hijo que pueda enseñarnos- Justo en ese momento, doña Teresa comenzó a llorar y ya no pudo parar.

Tras preguntar cómo ha sido todo este tiempo, la dama sollozando confesó que la tristeza durante todo este año ha sido ha sido terrible.

“Me ven reír, pero mi corazón por dentro le hace falta un pedazo, porque estaba dividido en cuatro y ya solo me quedan tres. A mí de la explosión el único que me avisó fue mi corazón porque sabía que mi hijo ya no iba a estar conmigo”, indicó.

Al momento de la explosión en Clorados III, Jonathan Suárez Sánchez de 28 años, oficial de andamiero, estaba junto con su hermano Eleazar, sin embargo, sólo este último logró salir con vida del complejo.

Luego del incidente, la mujer acudió a todos los hospitales de la zona sur para buscar a Jonathan, pero no dio con él.

“Tenía la esperanza que estuviera internado, pero nada. Al otro día me fui a Clorados y me lo entregaron, él fue el primero que entregaron su cuerpo. Jonathan trabajaba de andamiero desde hace siete años”, sostuvo.

Doña Teresa asegura que llora todas las noches y siempre anda despistada pensando que un día su hijo aparecerá en la puerta de su casa.

Hasta el momento, ninguna autoridad ha dado con algún responsable, pero recordó: “Cuando mi hijo Eleazar estaba en el hospital me dijo, mami, ves ese hombre que está allá que parece Capulina, él tuvo la culpa de la explosión porque ya se le había avisado de la fuga y aun así dijo que subiéramos a soldar, yo quise bofetear a ese hombre, pero tuve miedo que me metieran a la cárcel”.

A un año de su pérdida, la dama no ha podido ver a su nieto, el hijo de Jonathan, asegura que su nuera no se para por su casa desde la tragedia.

TIKO VIVIÓ PARA CONTARLA.

Tan solo unas horas después de la explosión en Clorados III, un video en redes sociales se hizo viral.

Tiko, un obrero que sobrevivió al incidente, fue captado a través de un celular cuando con la ropa desgarrada y evidentes quemaduras pedía ayuda para sus compañeros que quedaron atrapados en los hornos del complejo.

A un año de lo ocurrido, José Luis Romero Carrera, mejor conocido como “Tiko”, narra que su vida no es igual pues, aunque está vivo, las quemaduras que sufrió en el cuerpo no le permiten desarrollarse al 100 por ciento.

“Lo que me pasó me cambió la vida y aunque me siento muy bien, estoy limitado en hacer algunas cosas por las quemaduras. Lo que viví allá es algo de trauma, mi vida dio un giro, mi mano no me sirve muy bien y mi pierna derecha no tiene la movilidad adecuada”, refirió.

Agregó que, pese a que su video se hizo viral en redes sociales, él no recuerda nada después de la explosión.

Asimismo, confirmó que ha podido salir adelante gracias a la fundación Te Queremos Ayudar para Niños Quemados, quien ha corrido con los gastos para su tratamiento de quemaduras.

RECORDAR ES VOLVER A VIVIR.

Anacleto Gómez Aguirre, taxista del 2075 en Coatzacoalcos, asegura que él estuvo en la primera explosión de Clorados III hace más de 20 años.

“Yo laboraba ahí, estaba cerca de la planta cuando olimos mucho a gas, se veía como neblina y le avisé a mis compañeros que eso iba a volar y comenzamos a abandonar el área, corrimos y cuando pasó la primera explosión corrimos rumbo a Fertimex lo que ahora es Inophos y cuando volteamos la barda ya no estaba y se vio como un hongo de la onda expansiva que se levante como 20 o 30 metros”, recordó.

La explosión ocurrida hace un año, dice que lo remontó a lo que él vivió hace tantos años. Confía que las autoridades actuales tengan mayor precaución para evitar que incidentes como este vuelvan a ocurrir.

Pie

Hoy se cumple un año de la tragedia de Clorados III, la explosión en Pajaritos que derivó en la muerte de 32 trabajadores que laboraban en compañías contratistas.

Pie

La planta de Clorados III está siendo desmantelada.

EL DATO

EN LA RUINA

Por la explosión de la planta Clorados III, en Pajaritos 32 personas perdieron la vida y 150 de los 300 metros que abarca el complejo sufrieron daños principalmente en las estructuras y las líneas de distribución del producto.

 

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