Desapariciones destrozan familias

Desapariciones destrozan familias

 

 

 

Conmemoran el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada.

Yhadira Paredes

Xalapa

Lo que cuentan los vecinos es que ese lunes 8 de enero llegaron unas camionetas y de ellas bajaron unos hombres que golpearon a Luis Fermín con armas largas. De esa forma lograron tirarlo al piso y después lo metieron a una de las camionetas. Desde entonces no se sabe nada de él.

Con el cuerpo tembloroso, la voz cortada y las lágrimas que ruedan por sus mejillas de piel morena, la señora María Elda Beatriz Ruiz asegura que él es su apoyo y sostén, pero ahora no lo encuentra.

Sus días pasan buscando a su hijo de 33 años desaparecido el 8 de enero en la colonia La Florida del puerto de Veracruz, a tres cuadras de donde tiene su domicilio.

“Teníamos mucho miedo, miedo a amenazas, pero no, gracias a Dios no hemos recibido nada y tomé la decisión de hacer la denuncia” ante la Fiscalía General del Estado en el mes de mayo, es decir, cinco meses después del día de la desaparición de su hijo.

Hoy, María Elda es una de las madres que se reunieron en la Plaza Lerdo para conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, y es que, dice, entrar a uno de los colectivos “Buscando a nuestros desaparecidos” le ha dado fuerza para seguir adelante.

La señora de 59 años recuerdo que su hijo Luis Fermín era comerciante, después de ocho años de trabajar en una empresa, “apenas se estaba poniendo”, cuando fue levantado en la Unidad Habitacional La Florida, a dos cuadras de su vivienda mientras se encontraba trabajando.

“Él llegó a ponerse a trabajar, acababa de encontrar un trabajo de maletero y compraba su mercancía, ropa, zapatos y llegaron unas camionetas. Lo que cuentan los vecinos, y después ya no quisieron contar más por medio: lo agarrón sorpresivamente y él tranquilo volteó, lo sostuvieron de sus brazos, lo golpearon con armas largas hasta caer al piso y meterlo en una camioneta”.

Y agrega: “He ido con esfuerzos, él mi brazo derecho, mi sostén. No me importa quedarme sin comer y seguirme quedando hasta encontrarlo. Gracias a estos grupos he encontrado siguiente apoyo y a Dios”.

Aparte de su dolor como madre de uno de los miles de desaparecidos que hay en Veracruz, vive la angustia de una familia destrozada, pues su hijo tiene dos pequeños, un niño de 5 años y una niña de 8 años, a quienes solo han podido responderles, ante su insistencia por saber dónde está su papá, que se encuentra de viaje. 

“Su mamá se encarga de ellos, ella trabaja, los lleva a la escuela. Los niños no saben nada, preguntan por su papá, ‘anda de viaje’, es lo que les decimos”, dice la mujer de 59 años, de cabello cano, piel morena y mirada cansada, quien ahora sufre de hipertensión a causa de la angustia.

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