CNDH pide investigar a policías navales de Veracruz

CNDH pide investigar a policías navales de Veracruz

 

 

 

Por detenciones arbitrarias y tortura.

 

 

José Juan García/AVC

Veracruz

 

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) determinó que policías navales de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) incurrieron en detenciones y retenciones arbitrarias y tortura en operativos efectuados en las ciudades de Boca del Río, Córdoba y Coatzacoalcos en los años 2011 y 2012, lo que significó violaciones graves a las garantías individuales de las víctimas.

 

Además, el organismo señaló que agentes del Ministerio Público Federal dilataron u omitieron iniciar las investigaciones correspondientes en contra de los elementos navales por el probable delito de tortura pese a que contaron con las pruebas necesarias para iniciar una investigación por tales casos.

 

Lo anterior lo concluyó la CNDH al resolver quejas que interpusieron las víctimas, las cuales se incluyeron en la recomendación 29/2018, misma que se envió al secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón Sanz, y al subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Alberto Elías Beltrán, como suplente titular de dicha dependencia.

 

La recomendación 29/2018 incluye el número de expediente CNDH/2/2013/581/Q, la cual presentaron dos personas que fueron detenidas en un retén por elementos de la Marina por la tarde del 22 de agosto del 2011 en la ciudad de Boca del Río.

 

Según los escritos de queja, los hechos ocurrieron cuando ambas personas caminaban a la altura de la calle Mar del Norte, uno de los policías navales expresó “que era la persona que estaban buscando”, por lo que le cubrieron el rostro con la misma blusa y la subieron a una camioneta camuflada, llevándosela a las instalaciones de la Marina.

 

Ya ahí, “le quitaron la blusa, le taparon los ojos, la tiraron al piso, le jalaron de los pelos y la interrogaron acerca de una persona que desconoce, continuaron tocándola en sus pechos, le quitaron su ropa interior y la amenazaron que la iban a violar”, la cachetearon y golpearon en cabeza y nariz, intentaron cortarle los dedos dejándole marcas.

 

Posteriormente, “le arrojaron agua en el cuerpo y le pusieron toques en todo el cuerpo, partes íntimas y más en sus senos”, también le pusieron una bolsa en la cara mientras la golpeaban en el estómago, por lo cual se desmayó.

 

Además, le provocaron lesiones en tobillos, empeine y muñecas, la manosearon en sus genitales y amenazaron con descuartizarla.

 

También, la amenazaron para auto incriminarse como miembro de una organización delictiva y “haber secuestrado” a una persona o si no “matarían a sus familiares”.

 

Al final, esta persona fue trasladada a las instalaciones de la SEIDO, ubicadas en la Ciudad de México, siendo puesta a disposición a las 19:30 horas del 24 de agosto, por lo que permaneció retenida 49 horas por parte del personal naval.

 

Otro expediente, el número CNDH/2/2014/1827/Q, la víctima informó a la CNDH que se encontraba durmiendo en su lugar de trabajo adentro de una caja de camión la mañana del 12 de diciembre del 2011 cuando fue despertado por unos gritos, por lo que al asomarse al exterior observó la presencia de elementos navales, diciéndole uno de ellos que bajara y que se tirara boca abajo en el suelo.

 

El quejoso expuso que lo golpearon, diciéndole “que si no cooperaba me matarían” y que la agresión no cesó hasta que perdió el conocimiento.

 

De acuerdo con su testimonio, logró reaccionar cuando “estaba vendado de los ojos y amarrado de los pies y manos”.

 

Lo subieron a un helicóptero, amenazándolo con lanzarlo al vacío si no cooperaba y aceptaba que pertenecía a una organización criminal.

 

Según la persona, le dieron “toques eléctricos en todo el cuerpo y en los testículos”, lo cual provocó que se desmayara, pero lo despertaron con una cubetada de agua fría, lo desnudaron totalmente, lo mojaron y le proporcionaron descargas eléctricas hasta que perdió el conocimiento.

 

Se le trasladó a la entonces SIEDO a las 07:30 horas del 13 de diciembre, por lo que los elementos navales lo retuvieron durante 24 horas.

 

El tercer caso que incluye la recomendación 29/2018 está contenido en el número de expediente CNDH/2/2016/1972/Q, donde la víctima relata que la noche del 28 de noviembre del 2012 se encontraba en casa de un amigo en compañía de su hermano en la ciudad de Coatzacoalcos, cuando se asomó por la ventana y observó a unos marinos, quienes lo sacaron de la vivienda, le bajaron el pantalón y le dieron tablazos en los glúteos unas 15 veces, preguntándole por “armas y droga”.

 

Después le subieron la playera, lo esposaron con las manos hacia atrás, lo subieron a una camioneta y se lo llevaron a un sitio donde había varias unidades de la Marina, lo bajaron e introdujeron a un sótano, donde lo interrogó un sujeto al que apodaban “veneno”.

 

Ahí, refiere el quejoso, le vendaron los ojos y lo interrogaron por “camionetas, armas y drogas”.

 

Posteriormente, le descubrieron los ojos y le mostraron fotografías, lo golpearon en las costillas, advirtiéndole que “no se hiciera pendejo o idiota” porque sabía en lo que andaba.

 

Después le taparon de nueva cuenta los ojos y comenzaron a sonar una chicharra, diciéndole que “iba a ver si sabía bailar”, la cual le colocaron tres veces en el pecho sobre la ropa y en los testículos, lo patearon y dejaron tirado toda la noche y el día siguiente.

 

Otros elementos de la Marina lo interrogaron, lo metieron a un baño, le descubrieron los ojos, le mostraron un álbum de fotografías, golpeándolo en la pierna, por lo que cayó de rodillas, lo que aprovecharon los uniformados para meter su cabeza en la taza acción seguida de golpes en las costillas y piernas con los puños; después lo levantaron, lo “empinaron” y le dieron tablazos en los glúteos, espalda y piernas.

 

Según el quejoso, le dijeron que se trataba de “Capulina”. Las amenazas continuaron hasta decirle que lo iban a matar, incluso un elemento cortó cartucho al preguntarle por carros y droga. Los toques con la chicharra continuaron en los pies y en los testículos; de igual forma los tablazos en las espinillas cuando le preguntaron de un supuesto secuestro. En los días posteriores que lo retuvieron en ese lugar lo inyectaron en los glúteos.

 

De igual forma, la persona señaló que le dieron ropa de mujer y lo obligaron a ponérsela y a bailarles, dándole golpes con los puños y patadas cuando se negó.

 

Finalmente, lo subieron a una camioneta con el rostro cubierto con su propia playera y lo trasladaron a las instalaciones de la PGR en Coatzacoalcos, siendo puesto a disposición a las 22:15 horas del 6 de diciembre del 2012, por lo que los marinos lo retuvieron 191 horas con 15 minutos.

 

En los tres casos, se elaboraron evaluaciones médicas y sicológicas para casos de posible tortura y/o maltrato, concluyéndose que los quejosos sufrieron lesiones inferidas por terceras personas y que se observan en los actos de tortura como lo refiere el Manual para la investigación y documentación eficaces de la Tortura y otros tratos o penas crueles inhumanos o degradantes.

 

Por último, la CNDH concluyó que hubo violaciones graves a los derechos humanos de las personas relacionadas con los tres expedientes anteriores, por lo que 10 elementos de la Marina involucrados en los casos incurrieron en responsabilidades; en ese sentido, se recomendó al secretario de Marina que se investiguen los hechos y que presente una denuncia en contra del personal naval ante la Procuraduría General de la República con el objeto de aplicar las sanciones penales y administrativas que establece la ley.

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