Pipopes dejan cochinero

Pipopes dejan cochinero

Comerciantes poblanos dejaron de recuerdo montones de basura en el fraccionamiento Virginia

Llegaron para comercializar piñatas, pinitos y flores de Nochebuena

Carlos Navarrete

Boca del Río

Los vendedores foráneos de pinos de Navidad, piñatas y flor de Nochebuena que se instalaron en un terreno abandonado, que se ubica en el municipio de Boca del Río, dejaron un montón de basura como recuerdito de su estancia en la ciudad y como prueba de las escasas ventas.

Fueron varias personas provenientes del estado de Puebla, quienes arribaron al fraccionamiento Jardines de Virginia para comercializar productos de temporada.

Para ello se instalaron en un terreno baldío que se sitúa sobre la avenida Jardines de Virginia, justamente a un costado de un conocido centro comercial.

Ahí montaron un par de estructuras hechas a base de madera, lonas y varios metros de cuerda para colgar los artículos navideños.

Sin embargo, hace unos días, a través de este rotativo, se pudo constatar que las ventas no fueron tal y como ellos esperaban, pues en aquel momento uno de los comerciantes señaló que los frentes fríos detuvieron la actividad comercial durante algunos días.

Ante tal situación, gran parte del producto quedó rezagado en las bodegas improvisadas o dentro de la camioneta de redilas que utilizaron para realizar el viaje.

Sin embargo, algunos pinos que cambiaron de tonalidad verde a café, flores que perdieron sus pétalos y piñatas estropeadas quedaron regadas sobre el suelo de tierra y arena.

Tal parece que a los vendedores les resultó más fácil dejar el terreno tapizado de basura que tirar los residuos en algún contenedor cercano.

Debido a ello el espacio quedó repleto de desechos orgánicos mezclados con algunas bolsas y botes de plástico, botellas de cristal, papeles, maceteros y restos de madera.

El basurero quedó como prueba de que el negocio no rindió frutos en Boca del Río, pues algunos pinos que no pudieron ser vendidos fueron machacados hasta convertirlos en un montón de ramas y troncos.

Y es que una vez concluida la temporada de fiestas decembrinas, las autoridades municipales se dan a la tarea de triturar los desechos orgánicos hasta convertirlos en composta, con la ayuda de máquinas usadas para ese fin.

Pese a que los restos fueron amontonados en un rincón, los vientos del norte hicieron que la basura se regara por todos lados.

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